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Migraciones

El fenómeno de las migraciones hacia los países del norte y dentro de América Latina, es una constante en permanente evolución y con diversas consecuencias domésticas.
En 2005 había 191 millones de emigrantes en el mundo, el 3% de la población mundial, de ellos entre 30 y 40 millones son ilegales[1]. Solo en América Latina hay 6.7 millones de emigrantes, es decir el 1.2% de la población[2].

Otra cara de la moneda es la representación económica de la migración. Es el caso de las remesas que sostienen a familias enteras en los países de origen; dos millones de ecuatorianos fuera de su país, 100,000 peruanos solo en Italia, 4,000 venezolanos exilados en EE.UU por consecuencia de las diferencias con el gobierno actual[3], son una muestra del importante flujo existente.

Sin embargo, en EE.UU sigue pendiente la reforma migratoria para favorecer a los indocumentados e ilegales que viven allá, convirtiendo nuevamente a las fronteras en un espacio donde conviven la legalidad y la ilegalidad, así como el permanente riesgo de la deportación. No ayuda el hecho que se encuentre pendiente el tema del muro fronterizo (frontera con México), aprobado por el Congreso norteamericano en septiembre de 2007.

La naturaleza del fenómeno así como el interés de cada vez más jóvenes por migrar, promueven la existencia de bandas organizadas y estructuras delictivas; que no son adecuadamente combatidos por instrumentos jurídicos aun muy rudimentarios. Pero, al mismo tiempo, ocurren hechos lamentables, como es el abandono o el hundimiento de embarcaciones que salen del Ecuador por parte de embarcaciones militares norteamericanas.

Otros problemas, como el tráfico de drogas, complejizan el escenario latinoamericano. Desde la región andina, donde hay 220,000 has. de coca se producen más de 800 toneladas métricas de cocaína anuales, que se consumen en un mercado mundial de 13 millones y que producen ganancias de 500,000 millones anuales. Las insurgencias, grupos guerrilleros y/o subversivos, han sacado debida cuenta de las profundas asimetrías sociales, económicas y culturales que se encuentran detrás de este modelo represivo.

Ni el tradicional enfoque de la “Reducción de la Oferta”, ni el de la Responsabilidad Compartida han sido suficientemente cumplidos, mientras la violencia que se encuentra alrededor aumenta: vicariato y violencia organizada, como es el caso de los carteles del Golfo y “Norte del valle”, y sus grupos de sicarios, como “Los Zetas” y “Los Rastrojos”, en México y Colombia, respectivamente. Instrumentos como la fumigación aérea, o la erradicación compulsiva, no constituyen una solución a los problemas que aquejan a la selva alta de nuestros países ni han aportado de forma definitiva para reducir el consumo en el Norte desarrollado.

[1] OIM, Global Estimates and Trends, 2005.
[2] OIM, 2005 Cifras por región y país.
[3] El Universal, 16 de Enero del 2008

 

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